domingo, 27 de abril de 2008

ESPECIAL REDONDOS

PERFIL DE PATRICIO REY Y SUS REDONDITOS DE RICOTA
Escuela de rock (MBA)

No es sencillo explicar a un extranjero el fenómeno de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota (o Los Redondos, de acuerdo a la simplificación de moda). La banda, liderada por el Indio Solari y Skay Beilinson, ha tenido un éxito arrollador en la Argentina pero es prácticamente desconocida en el resto del mundo. La postura independiente del grupo, las letras jeroglíficas del Indio y la música rock potente han hecho que la clase media baja de la Argentina (jamás las radios pop) los adoptara como la banda preferencial. Al punto de vivir cada concierto como una fiesta única.
Pero más allá del impacto social del grupo, ¿cómo puede definirse el sonido de Los Redondos? He visto muchas páginas de Internet y todas eluden el tema. No se puede decir que hagan un Rock n’ Roll rudimentario. Hay temas cuadrados (“Ñam fi fruli fali fru”, “Mi perro dinamita”, “Mariposa Pontiac”), sí, pero éstos son minoría y son, en mi opinión, lo peor de la banda. También hay simplificaciones en torno a un riff ganchero que son malas (“La bestia pop” con tararatarará, tararatarará, tararatarará taratá o “Vamos las bandas” con tararatarará tá). El estilo de sus mejores canciones (la mayoría de sus primeros 6 discos) es el rock con saxofón, instrumento esencial en la banda, con una voz del Indio “como frenada de coche” (como él mismo alguna vez la definió) y con la notas agudas que toca la guitarra de Skay. Es muy difícil encontrar una banda extranjera que suene como los Redondos pero se puede pensar en los discos de los 80 de la banda mexicana El Tri, yo no sé si el Indio y Skay los habrán escuchado, pero encuentro varios puntos de contacto entre los dos grupos. También hay algunas equivalencias con la etapa más oscura de U2 (la del disco War o el mismo October).
Pero gran parte del prestigio que ha tenido la banda (y que sigue teniendo aún después de su separación) proviene de las letras, plagadas de frases verdaderamente complejas. La obra del Indio está abierta a múltiples interpretaciones, nunca pretende una clausura del sentido. Esto se produce en base a la utilización de jergas de la calle (“cañito de metal” de “Nadie es perfecto” alude a un tabique nasal postizo, utilizado después de aspirar cocaína por mucho tiempo y terminar con el tabique original) y neologismos (“Shopping disco Zen”, “Sushi” o la utilización de marcas como “Buscapina” o “Nike”). Un ejemplo insólito de esto es el significado de la frase “Mariposa Pontiac” (título de una canción): he visitado un foro en donde dicen que el auto Pontiac tenía una parte trasera muy grande. Entonces, el tema vendría a hablar de una muchacha con cola grande. Es una interpretación entre tantas. Como se vé, el Indio tira pistas, indicios. El público completa el significado.
Los temas preponderantes de las letras de los Redondos son: 1) las drogas (elemento de identificación básica con la juventud de la Argentina), 2) la política (en los 80 como una crítica del alfonsinismo, para mí, que soy sólo un intérprete más, en “Preso en mi ciudad” y especialmente en “Nuestro amo juega al esclavo”, una canción sobre las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. También la política está en una especie de paranoia que tiene el Indio con respecto a la vigilancia). 3) la televisión (prestar atención a Un baión para el ojo idiota). Estos son los tres temas más importantes. Esto no quiere decir que no haya algunas deliciosas canciones de amor.
Es decir, hasta ahora podemos afirmar que letra y música explican el prestigio artístico que tienen los Redondos en la sociedad argentina, pero no explican a la banda como fenómeno social (como dije antes, su público es más que nada de clase media baja, hay algunos seguidores de otras clases, pero la banda no es “100% popular”, los pobres en Argentina escuchan cumbia, digámoslo de una vez). Lo esencial es la postura independiente: la política de no firmar con compañías discográficas, no dar muchas entrevistas, no aparecer en televisión, no hacer videos musicales. Esa postura contra-sistema le ha dado al Indio una imagen de “auténtico” que ningún otro artista argentino puede exhibir.
Sinceramente mi opinión es que esa independencia (que tenía en su origen el marxismo o mejor dicho comunitarismo del Indio en los 70) funcionó como marketing en la sociedad ultra comercializada de los 90. ¿Qué quiero decir con esto? Que en lugar de hacer un rock no comercial, el Indio hizo una PYME que se dedicó a recortar costos y, por ende, a maximizar ganancias, todo esto mientras proclamaba ser auténtico y estar fuera del sistema . Como ejemplo valen algunas entrevistas en las que el Indio dice que no quiere que ninguna compañía discográfica le ponga un psicólogo, porque “el psicólogo lo paga el artista” (es decir, es más costo). El punto más alto de esto es un reportaje de Rolling Stone en donde le preguntan si con esta posibilidad de poder armar el circuito de comercialización de los CDs no se vé tentado a bajar el precio. El Indio responde: “No, creo que las cosas tienen un precio”.
Pero no siempre el marketing casero les funcionó. El éxito masivo (ése de llenar estadios y sonar en la casa de prácticamente dos generaciones) les llegó en los años 90, justo cuando estaban haciendo sus peores discos. Desde Luzbelito (1996), la banda comienza a ser más previsible, más lerda, con una voz del Indio más áspera y menos sorprendente, que muchas veces canta de forma árabe con resultado desastrozos.
Fueron un fenómeno social pero ¿Han sido una buena banda? Mi respuesta es que sí. Que los primeros dos discos son obras maestras y que los siguientes cuatro tienen buen nivel. El resto: Luzbelito (1996), Ultimo bondi a Finisterre (1998) y Momo Sampler (2000) es bastante flojo. Pero sí, en resumen, han sido una buena banda. Merecerían ser más conocidos en el resto del mundo, pero bueno, no sé, tal vez así los fanáticos argentinos les darían la espalda. Porque, mal que les pese a algunos, en el marketing de Los Redondos es esencial no hacer música para vender afuera, es decir: no ser Soda Stéreo.