jueves, 12 de marzo de 2009

Litto Nebbia, padre de la criatura

LA INVENCIÓN DEL ROCK NACIONAL

Litto Nebbia, padre de la criatura


La Perla del Once si no me equivoco. Una pizzería. Ahí Litto inventó el rock nacional (o el rock en español, para algunos). ¿Solo? No, con Tanguito, en un baño de mala muerte. Jaa. No entremos en eso. Gilada para las revistas. Vamos a lo importante: “La balsa” inauguró el rock argentino como fenómeno masivo. Vende 250.000 copias y demuestra que el rock en castellano puede ser tan exitoso en la Argentina como el rock que proviene de los países de habla inglesa, pero ¿es el primer tema de rock en español?

Ni remotamente. Sin remontarnos a “La bamba” (años 50, EEUU-México), en la Argentina de los primeros sesenta ya alguien hacía rock. Era Sandro, que se hacía el Elvis y versionaba los éxitos del primer rock and roll norteamericano. Exitos de Jerry Lee Lewis, por ejemplo.

Los Gatos aparecen recién en 1967. Influídos ahora no por los Estados Unidos, sino por el Reino Unido. Los Beatles en especial. La juventud argentina del momento (y el periodismo posterior) no considera rock al estilo anterior, asociado más con la música comercial que hacía suspirar a las chicas por televisión, con la cultura oficial. Los Gatos, Almendra, Manal reaccionan contra eso, contra los standards del rock extranjero que se multiplicaban, contra la nueva forma de pop vestida de nuevo ritmo. Ahora la cosa es componer música propia.

El rock argentino inaugurado en 1967 no es, como muchos piensan, el shock de decir “podemos cantar en castellano”. Eso ya se hacía. Es el shock de demostrar que el cantar en español no era algo “grasa”. El rock argentino es autoproclamarse como impugnador de una cultura oficial represiva (nótese el año del que estamos hablando), mercantil (Club del Clan y resto) y heredada (el rock, y los 60 en general, fueron una década de ruptura cultural entre padres e hijos, una década como no hubo igual). Pero sobre todo, es la afirmación de algo que le encanta escuchar a la clase media blanca argentina. Que puede hacer lo mismo que hacen en Europa. El rock argentino es eso finalmente. La expresión cultural que les permite a los jóvenes de clase media creer que son europeos como los otros y no “indios con flechas”, como saben que se los tacha en los países de arriba.

No deja de ser extraño que este rock peculiar, conceptualmente testimonial (no revolucionario, sí contestatario) pero musicalmente imitador sea traicionado por su propio inventor. En 1972 Nebbia llama a Domingo Cura y le hace interpretar el bombo para “El bohemio”. La ortodoxia importada se hace a un lado y aparece la latinoamericanidad. No es casual que Nebbia haya sido cuestionado en aquella época y cuestionado ahora.

El monstruo que ayudó a crear (aunque esto es un fenómeno social, más colectivo que otra cosa) se lo devoró y es por eso, entre otras cosas, que la música ciudadana que edita en Melopea no cuenta con los favores del público joven. El argentino de clase media lo que menos busca es que le recuerden que es latinoamericano.

El rock argentino tal como lo conocemos hoy fue inaugurado por Litto Nebbia. A lo largo de la historia terminó sobreactuando su pertenencia de clase (discriminando fuertemente a toda expresión de los sectores populares como la cumbia) y cayendo en la mercantilización abusiva (festivales sponsoreados, MTV). Nebbia, quien luego transitaría el tango, el folklore y demás, no es uno de sus personajes representativos. De ahí que lo que más se conozca de él es el inicio de su obra, el período en donde disimula mejor su condición de latino.