lunes, 16 de noviembre de 2009

LAS MANOS DE FILIPPI


Humor ® (revolucionario)


Prólogo

Las Manos de Filippi es un grupo formado en 1992. Su líder actual es Hernán “Cabra” de Vega. Compartía ese privilegio con “Mosky” Penner, pero este último dejó la banda en 2007. Las Manos se hicieron famosas por componer temas que en boca de terceros se hicieron éxitos. Eso pasó con el “Himno del cucumelo”, popularizado por el cantante cuartetero Rodrigo, y con “Señor Cobranza”, interpretado por la banda Bersuit Vergarabat. Una de las características más salientes del grupo es la utilización de letras de extrema izquierda. Esto les permitió tocar en fábricas recuperadas y en universidades argentinas. La repercusión de Las Manos en el rock que sale en las revistas es bastante moderada. Sin jugarnos a full por el grupo, aquí va un intento de subsanar ese déficit.


A. Otra mirada

El otro día estaba leyendo algunos comentarios en Internet. Algunos de foristas anónimos y otros de periodistas profesionales. La mayoría, en ocasión de hablar de la discografía de Las Manos de Filippi, hacía referencia, de manera burlona, a la falta de metáfora en las letras. Se identificaba a la banda con lo panfletario, con lo más urgente y no elaborado. Y se la terminaba descartando por ello.
En mi opinión, con ese tipo de crítica se cae en un error. Uno muy típico de cierto sector “intelectual” del público rock: pensar que el único recurso literario que existe es la utilización de metáforas. Estoy totalmente en contra de eso. La apelación al humor mediante la búsqueda de insultos ingeniosos es también algo para aplaudir. Las Manos de Filippi putean, denuncian, hacen política, pero no desde un folleto. Visten de arte sus mensajes eligiendo las palabras de la mejor manera, con el objetivo de lograr una síntesis humorística. ¿Qué banda de nuestro rock puede presumir de eso?
En tren de seguir defendiendo al grupo también hay que aclarar que la militancia en sí no es algo criticable. Las Manos bardean, muchas veces de manera cruel y no justificada. Caen en la especulación infinita cuando dicen “los políticos son todos narcos” o en el extremismo más violento cuando cantan “hay que matar al presidente”. Sin embargo, lejos de quedarse en la denuncia (como hacen todos los rockeros progres), proponen un cambio de rumbo. En la reivindicación del Perro Santillán de “Señor cobranza”, en la defensa de las fábricas recuperadas y en la propia candidatura del Cabra hay una (posible) salida.
Estas dos características, la del humorismo y la de la construcción política, no son las únicas que se les escapan a los internautas que hacen comentarios: otro punto para alabar del grupo es la utilización de diversos géneros musicales. El grupo es ecléctico como ninguna otra banda. Por ahí pienso en Los Auténticos Decadentes, pero Las Manos los superan por lejos. Usan hard rock, metal, rapping, tango, ¡reggaetón! Muchas veces hasta los combinan en una misma canción. Eso es más que elogiable. De hecho, uno de los mejores recursos sonoros que tienen es el de meter partes de hits del momento en el medio de los temas. Y así es como entran, con la letra cambiada, “El tiburón” de Proyecto Uno y “La vida es un carnaval” de Celia Cruz.
Un último aspecto a destacar es el juego de voces complementarias que se da entre el Cabra y Mosky, los dos líderes de la banda. En “Señor cobranza” se ve claramente: el primero rapea y escupe puteadas, y el segundo acompaña con una voz pop muy agradable.
Conclusión de este primer punto: Las Manos no utilizan metáforas. Pero eluden el simple panfleto, con el humor de los textos, la forma de cantar de sus líderes y la mezcla de géneros musicales. Si bien es cierto que a veces bardean violentamente a todos basándose en especulaciones poco comprobables, lo bueno es que proponen una salida política. Todo eso los hace muy innovadores.


B. Sobre el humor de Las Manos

Muchas veces el público de rock de la Argentina le hace a Bob Dylan una muy fuerte crítica. Argumenta que efectivamente las letras son buenas (“el tipo es un escritor que podría ganar el Nóbel”, “se destacó en la politización de los sesentas”, etc.), pero que musicalmente las canciones son inescuchables. Se objeta, básicamente, la forma de cantar del artista.
Esto difiere con respecto a lo que piensan los defensores del estadounidense. Son pocos en este país pero muchos en el resto del mundo. Los apólogos afirman que lo más importante de Dylan no es tanto lo que dice sino cómo lo dice. Escuché alguna vez el ejemplo que daban de la canción “Idiot Wind” (incluida en el LP Blood on the Tracks). Allí Bob escupe con rabia los insultos de la letra, muy dolido por la situación. El contenido que le llega al receptor es indisociable de esa forma de cantar. Esa performance vocal, alejada de la idea que suele tener el oyente común de un “buen cantante”, es lo que hace de la canción una pieza conmovedora. Otro intérprete no lo hubiera logrado.
Así es como hay que entender la relación letra-música en Las Manos de Filippi. Las letras son graciosas, sí. Pero suenan de esa manera porque el Cabra las canta. El secreto es la fuerza con la que se putea, siempre con un pie puesto en la bronca y con el otro en lo gracioso (la voz sintetiza a la perfección esos dos estados/géneros). Para ver un ejemplo basta con analizar la frase “descansar el balero” de “Organización”. Podría retrotraernos a los años 60 si hubiese sido dicha por un pope del folklore. Sin embargo, aquí es un cago de risa gracias a la forma en que Cabra la pronuncia.
Aclarado este punto, pasemos a otro. La relación entre el humor y la crítica política. Un oyente no iniciado puede advertir parodia involuntaria. Es decir, que lo gracioso cancela a la denuncia. Que la modifica. Que la vuelve inútil. Que Las Manos, sin saberlo, se toman de manera poco seria la política y por eso la visten de gracia. Sin embargo, esto no es así para nada. En realidad, lo humorístico es un recurso que utiliza el grupo para amenizar el mensaje, para evitar lo panfletario. Visto desde el punto de vista de la comunicación política es un arma retórica para la persuasión, y visto desde el punto de vista del arte es un recurso literario hiper válido que viste de estética a lo temático, que le da forma al contenido, como pasa en todas las demás manifestaciones artísticas.
Las Manos bardean con ingenio. Son un grupo que habla de política, pero que también hace un estudio de la sofisticación del insulto. Esto lo han tratado escritores como Juan Sasturain o, sin ir más lejos, Roberto Fontanarrosa. No es lo mismo insultar con un término que con otro. El Cabra busca las palabras de moda que circulan en la calle (es un observador sensacional, ver “que pena no la vieron” en “Cromañón”, “prefiero salir a caretear/ de paso tomo sol y me puedo quemar” en “Working”, etc.) y así nutre a sus insultos de actualidad. Provoca las mismas risas que cada uno de nosotros tuvo cuando escuchó por primera vez en la calle la terminología “se armó bondi” (que suplanta al antiguo “se armó quilombo”) o “le zarpé la lata” (esa vino de un tema tropical).
Hay una última aclaración trascendente con respecto al humor: la glorificación de lo trucho. La banda juega con las rimas forzadas, artificiales. Ver “te desplazan/ te dejan aislado/ muy lejos de los tuyos/ pero es puro chamuyo” en la canción “Cromañón”. Esto puede ser visto como una deficiencia del Cabra, como una forma de tapar baches para que la melodía cierre, pero no es así, o al menos no es solamente así. Al estar estas construcciones en un contexto de humor, el significado es rescatado desde la autoparodia, desde el humor que en televisión provocan las situaciones falsamente no-previstas, como los chistes malos que terminan siendo más graciosos que los buenos porque la gente se ríe de lo chanta que es el tipo que los cuenta (sin ir más lejos, ¿recuerdan el sketch de Francella en donde se hacía humor con que la producción no ponía a tiempo la música en el momento en que el actor activaba el equipo de audio?). Bueno, con Las Manos pasa igual. Las rimas forzadas terminan dando esa impresión. De que se eligió cualquier cosa para que pegue, pero que la desfachatez que habilita la truchada es más graciosa que lo que muchas veces pretende ser humor a la vieja usanza. La mejor prueba también está en el tema “Cromañón”. En la parte que dice “Nuestras víctimas resucitan/ y con más fuerza crecen y luchan/ por aquello que mató esta bosta/ este sistema asesino de gente/ este sistema asesino de posta”. Cada vez que escucho “de posta” me muero de risa. No agrega absolutamente nada a lo dicho, está para que pegue con “bosta”, pero me imagino a todos los miembros de la banda buscando palabras desesperados y a uno de ellos diciendo “pongamos posta, ya fue” y una risa general. Bueno, eso también, hoy por hoy, es humor.


C. Las Manos políticas

El Cabra es un militante político activo. En las últimas elecciones fue candidato a legislador por el Partido Obrero. Algunos jóvenes que compraron en los noventa el discurso “progre” de los medios se burlaron del afiche. “Éste también quiere robar con la política”, deben haber pensado. No comparto. Es muy elogiable que un artista de un género musical que se dedica a criticar todo el tiempo, se ponga a proponer soluciones.
Esta acción política individual es perfectamente consecuente con las letras de las canciones de la banda. En “Fasinpat” (abreviación de “Fabrica sin patrones”) dicen “Línea de producción/ bajo control obrero/ contra la explotación/ expropiación”. En “Cromañón” les dicen a los músicos: “Vos sos un laburante/ y después de esta masacre/ como tal hay que plantarse/ juntarse y organizarse”. En “Los métodos piqueteros” se escucha: “Corte de ruta y asamblea/ que en todos lados se vea/ el poder de la clase obrera”. Una rareza, sin dudas, en el contexto del rock argentino.
De cualquier manera, no todo es color de rosa. Para mí, a veces se pasan de rosca. En la canción “Cutral Có” hablan de “matar al presidente”, ¿no será mucho? O en “Señor cobranza” especulan, sin información real, y exclaman “son todos narcos”. En “Ballenas” cargan contra el “ejército de boludos” que se preocupa por la vida de los animales. Esto último, no obstante, se entiende. Las Manos de Filippi se quieren desmarcar de lo políticamente correcto. No son una banda bienpensante, que defiende “todo lo que hay que defender” como haría un León Gieco, que se dedica a cantar por los muertos de la AMIA, Romina Tejerina y etcétera. Simplemente proponen otro tipo de economía, que ellos consideran superior.
La lógica de Las Manos es bardear políticos. Como dijimos, no a todos. Se salvan los de izquierda. Ellos insultan a los que sostienen e impulsan “el sistema”. Que finalmente es el que condena al hambre a parte de los argentinos. Esta última palabra, “sistema”, es omnipresente en las letras de la banda. Con ella hacen referencia al capitalismo, a los patrones. Las Manos se embanderan del lado de los obreros y gritan por la revolución. Aquí, indudablemente, no hay nada de reformismo al estilo Perón.
Ahora bien, ¿cómo hacen para justificar el 2% en los votos que reciben siempre los partidos de izquierda? A la manera del marxismo teórico hablan del lavado de cerebro (o “falsa conciencia”, para citar adecuadamente) que tiene la gente. Dicen en la canción “Cutral Co”: “Terminar con la ignorancia del pueblo”. Esto se relaciona con la ya clásica tesis de la base y la superestructura desarrollada por Karl Marx. Para Marx y Las Manos, el sistema económico determina la ideología de las personas. En este caso, es el capitalismo el que le dice como pensar a la gente, al mando de los medios de producción pero (siguiendo con el desarrollo marxista posterior de tipos como Louis Althusser) también de los medios de comunicación y de los aparatos culturales. Eso es lo que explica la aceptación, por parte de los trabajadores, de un sistema que, según estos intelectuales izquierdistas, claramente no los beneficia. Y la única posibilidad de romper con eso sería haciendo la revolución. Es decir, tomando el control del estado y empezando, desde ahí, a manejar la economía y, posteriormente, los aparatos culturales, comunicacionales y educacionales para convencer a la gente de que el nuevo sistema es el indicado.
Es por eso que el concepto, tal como lo entiende la mayoría, de la palabra “democracia” en Las Manos de Filippi aparece bastante devaluado. En “Señor cobranza”, sin ir más lejos, hablan de “los demócratas de mierda”. Sin dejar de criticar esa frase (yo personalmente no estoy de acuerdo con eso), conviene explicarla mejor: Cabra, como la ultra izquierda, entiende que la democracia no debe limitarse a que “todos voten”, sino que debe ampliarse a que “todos coman”. Y esta postura, más allá de las objeciones que le podamos hacer, no es inédita. En zonas anteriormente gobernadas por el socialismo real como Alemania Oriental, el nombre oficial del país era “República Democrática de Alemania”. Habría que hacer un análisis del discurso para comprender los desplazamientos de la palabra “democracia” a través de la historia. No lo voy a hacer acá. Lo único que diré es que para Las Manos, la democracia limitada al voto masivo es superestructura de la base material capitalista, es decir: es parte de la justificación filosófica del sistema. Es un concepto hecho a medida por el capitalismo. Posterior (nunca anterior) a la instauración del modelo económico.
Esta larga explicación, posiblemente engorrosa pero necesaria para comprender la ideología de Las Manos, está relacionada con lo que plantean numerosas facultades en la Argentina. En ese sentido, no hay grupo más relacionado con la Universidad de Buenos Aires que éste. De hecho, han tocado muchas veces en Filosofía y Letras. No porque tengan un arreglo institucional. Para nada. Sucede que en la politización de izquierda que existe en la UBA (donde el marxismo sí existe como partido competitivo) el grupo prende.
Mi opinión personal: Soy de los que creen que la democracia es el mejor sistema posible. Estoy convencido, además, de que hay que tener mucho cuidado al hablar de ella, teniendo en cuenta todo lo que costó consolidarla en la Argentina. Es por eso que no puedo dejar de criticar ciertas frases de Las Manos. No obstante, me parece que las letras no siempre van al todo o nada. Me quedo con la apología de las formas de organización horizontal de las fábricas recuperadas, me quedo con la defensa del piquete como método de reivindicación social, me quedo con el intento de construir una verdadera contracultura, que hable de cómo alimentar concretamente a todos por igual y no de pelos largos y vida lejos de la ciudad. Al fin y al cabo, el Cabra fue candidato político en democracia y Las Manos son una banda que intenta convencer, desde los medios, de que se debe votar por un cambio de sistema económico. Tal vez hablan de no escuchar al otro (al que está “engañado”), pero terminan escuchándolo. Y le proponen nuevas formas de ver la sociedad. Formas que creen mucho más justas. No está mal.


D. Las Manos y los géneros musicales

Otra de las características únicas de la banda es la variedad de géneros que aborda. Nunca se dice esto en las revistas de rock, pero debería saltar a la vista. Pocas bandas mezclan tan bien, y de manera tan coherente, estilos musicales muchas veces irreconciliables.
¿Qué grupo se hubiera animado a hacer un reggaetón? Las Manos lo hicieron con el tema “Cromañón” y les quedó de 10. Sólo hay un antecedente: “A los piropos” de Los Auténticos Decadentes, que era impresentable. Aquí la banda del Cabra utiliza el ritmo portorriqueño a la perfección. Pega completamente con la voz, con los insultos y con la letra ingeniosa. No suena para nada forzado ni paródico.
Otro ritmo popular utilizado es la cumbia. El primer disco, firmado bajo el nombre de Agrupación Mamanis, hace uso de ella. Lejos está esto de un “la cumbia es una mierda”, afirmación peligrosísima y discriminatoria de El Otro Yo. Las Manos demuestran que no se puede hablar por los trabajadores sin meterse un poco en su cultura. Toman el género y lo mezclan con letras politizadas. Nuevamente no hay parodia. Es experimentación musical inédita.
Más allá de estos temas hechos en su totalidad con ritmos de reggaetón y cumbia, hay a veces citas a éxitos del momento, a los que les cambian las letras. Aparecen en partes de canciones, como humoradas. La Rolling Stone dijo, acertadamente, que son “expropiaciones revolucionarias de melodías”. Ejemplos son el “no pares, sigue, sigue” que está al final de “Señor Cobranza” (parte dejada de lado por Bersuit). Es cita de un hit del grupo Proyecto Uno llamado “El tiburón”. También está la referencia a “La vida es un carnaval” de Celia Cruz en “Organización”. Allí se escucha: “Todo aquel que piense/ que Duhalde no es igual/ tiene que entender que no es así/ es otro hijo de puta/ y hay que matarlo” con la melodía del hit de la cubana.
Pero no sólo con géneros populares ha experimentado la banda. También hay cruces de subgéneros rockeros. Las guitarras de fondo de “Señor esperanza” y “Ramiro” podrían pertenecer a Metallica. Hay ska en “Los métodos piqueteros” y especialmente en “Materialismo”. Pop/rock en “Mamá pepa” y “What’s Colours”. Rapping en “Señor cobranza”. Reggae en “Presos de tu sociedad”. Como se ve, muchos estilos, más que cualquier otra banda de rock.
Y por supuesto también hay referencias a géneros antiguos, previos al rock. Vals en “Valcesito”, tango en la agrupación paralela Che Chino, tarantela en Los De Veguita, flamenco en “Grazias 1”.
Como conclusión puede decirse que Las Manos prueban con todo. Y les sale algo coherente. Si recordamos lo estereotipado que suena el corrido mexicano en La Renga (“Psilocybe mexicana”), vemos que esta gente sabe mezclar. Son una de las bandas más innovadoras de la Argentina. Pareciera que nadie lo nota.


Epílogo

Bueno, como ya se hizo costumbre en este blog, voy a cerrar el artículo principal con la recomendación. Las Manos de Filippi merecen más atención por parte de la comunidad rockera que la que tienen actualmente. En especial, por parte de la que comenta en Internet. Cierto es que la banda no está libre de aspectos criticables (creo que los desarrollé bien más arriba) pero me parecen mucho más interesantes sus características positivas. El uso del humor, el afán por proponer formas alternativas de hacer política y la utilización de diversos géneros musicales los colocan como una de las agrupaciones más innovadoras de la Argentina.
A continuación los dejo con las críticas de los discos. Están los cuatro de estudio de Las Manos (cuento el EP), pero también el cumbiero de Agrupación Mamanis. Y a esos agregamos los proyectos paralelos de los líderes Cabra y Mosky. En el caso del primero están el de Che Chino (tango gracioso, 2000) y el de Los De Veguita (cuasi tarantela, 2003). En el caso de Mosky está el de Stimulation, hecho en 2003 cuando el artista todavía estaba en Las Manos. No hay nada de Elektrómanos ni de MPM, las dos agrupaciones que tuvo después de salir de Las Manos. Describo mínimamente. Elektrómanos es un grupo de música industrial (Ministry, tal vez Nine Inch Nails), que está por sacar disco y se dedicó hasta la fecha a hacer música para el programa de radio de Fernando Peña. MPM (Movimiento Popular Masoch) es una especie de banda de música electrónica de terror, con letras masoquistas, que ha sonado en películas muy independientes como No moriré sola. Videos de ambas bandas pueden encontrarse en You Tube.